Las obsesiones de Iglesias para quitar voto a Sánchez: controlar las pensiones y la factura de la luz

Los intentos fracasados de negociación entre PSOE y Podemos revelan cuáles son las grandes obsesiones de Pablo Iglesias: el ministerio de Trabajo y de Transición Energética. Dos carteras por las que el partido tiene especial predilección y que figuran en su última oferta para la investidura de Pedro Sánchez –Propuestas para retomar el diálogo por un acuerdo integral de Gobierno de coalición’- rechazada por los socialistas. En el fondo se oculta el afán electoralista de la formación morada para arrancar voto al PSOE.

Podemos, en un extenso documento, perseveró en su reclamación de entrar en el Gobierno de Sánchez, insistiendo en la propuesta que ya se planteó en julio: una vicepresidencia y tres ministerios. La vicepresidencia -para Irene Montero- controlaría Derechos Sociales e Igualdad. Asegurado ese departamento, el partido propone cuatro combinaciones posibles sobre los ministerios. La primera, «Trabajo, Migraciones y Seguridad Social; Ministerio de Sanidad y Consumo y Ministerio de Vivienda y Economía Social»; la segunda, “Ministerio de Transición Ecológica; Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; y Ministerio de Vivienda y Economía Social”; la tercera, “Ministerio de Transición Ecológica; Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; y Ministerio de Agricultura, Pesca y España Vaciada”; y la cuarta, “Ministerio de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social; Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades; y Ministerio de Cultura”.

En resumen, además de la vicepresidencia, Podemos pretendía asegurarse con uno de los ministerios que considera clave, el de Trabajo, Migraciones y Seguridad Social o el de Transición Ecológica. Estos departamentos nunca figuraban juntos en el mismo lote, de forma que Sánchez, al elegir, se obligaría necesariamente a darle uno de los dos.

Jugada electoral

La intención de Podemos, con esta estrategia, era hacerse con el control de las pensiones. La posibilidad de subirlas, como ya reveló en su día OKDIARIO. Y ello, con una finalidad, conseguir votos y enarbolar una de las grandes banderas electorales del PSOE. El asunto ya fue motivo de fricción en las negociaciones para la investidura fracasada. Controlando la Seguridad Social, Iglesias dispondría de autonomía para aplicar sus políticas en el ámbito de las jubilaciones. Y, con ello, destacar su gestión, por encima de la de los socialistas, en un jugoso pastel de 9 millones de electores.

Seducir al colectivo es uno de los propósitos de Podemos, en aras a reactivar sus posibilidades electorales. Los objetivos son claros: derogar la reforma de pensiones del PP, garantizar la actualización con arreglo al IPC, equiparar las pensiones mínimas al Salario Mínimo, eliminar el factor de sostenibilidad… Y van más allá. Proponen también que quienes hayan cotizado al menos 35 años podrán jubilarse anticipadamente sin penalización alguna. Una medida tentadora para quienes, en los últimos años, han sufrido los efectos de la crisis y el desempleo de larga duración.

«Con el actual sistema, muchas personas que ya han cotizado más de 35 años pero que no encuentran un empleo digno en los últimos años de su vida laboral no pueden sin embargo acceder a la jubilación porque sufrirían una penalización muy alta por cada año que adelantaran la fecha», dice Podemos.

Eso no es todo. En un alarde de gasto, prometen, además, que la medida se aplicará de forma retroactiva para quienes «se hayan visto perjudicados viendo reducida su jubilación al hacerlo anticipadamente bajo la regla en vigor». Otra de sus propuestas es promover la jubilación anticipada en «sectores especialmente duros y profesiones feminizadas en situación de especial riesgo». Esto es, en calificación de Podemos, «camareras y camareros de piso, extinción de incendios, ayuda a domicilio, buceo, rederas, trabajo en astilleros y en la estiba, trabajos industriales penosos y de transporte en carretera, entre otros. 12 Propuestas para retomar el diálogo.

También ofrecen los de Iglesias la posibilidad de elegir los 240 mejores meses de la vida laboral y sin que necesariamente hayan de ser consecutivos para calcular la base reguladora.

El segundo objetivo de Podemos es la energía. Los de Iglesias ponen el foco en controlar una empresa pública eléctrica. «Es necesario configurar un nuevo marco institucional y productivo bajo control democrático. Esta empresa se encargará de acordar con los Ayuntamientos medidas concretas para potenciar las comercializadoras municipales», reza el documento enviado este martes al Gobierno.

Iglesias siempre ha aspirado a hacerse con el control de esta empresa y liquidar a las existentes. Un gigante empresarial con el que el líder de Podemos aplicaría sus políticas de acceso gratuito colectivos «vulnerables», según su propia calificación. Una jugada que esconde también un marcado carácter electoralista: Podemos podría así fijar el precio de la luz, una cuestión evidentemente sensible para la ciudadanía. La intención: presentarse, en definitiva, como adalid de las políticas sociales.

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