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Ahora el diferente va a ser él. Tendrá que estar en un aula en el que el resto de los alumnos son de educación especial. Esa es la llamativa condena que ha impuesto el magistrado Emilio Calatayud, titular del Juzgado de Menores 1 de Granada, a un chaval que grabó a dos compañeros discapacitados con los que compartía clase en un instituto de la provincia para burlarse de ellos. En este sentido, distribuyó las imágenes en un grupo de wasap -del que no formaban parte los perjudicados- tras 'tunearlas' con comentarios o sonidos pretendidamente graciosos.

La víctimas eran alumnos de integración, es decir, que eran minoría en el centro. Y ese es precisamente el espíritu de la sentencia: que el acusado sienta lo que es formar parte de una minoría. Ahora le toca al procesado ponerse en la piel de las personas que son distintas.

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admin

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