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La vista judicial en la que Michael Flynn, el que fuera asesor de seguridad nacional de Donald Trump, debía recibir su sentencia por mentir al FBI sobre sus conversaciones con agentes rusos acabó en sorpresa. Tanto la fiscalía, con la que Flynn negoció un reconocimiento de culpabilidad a cambio de cooperar con la investigación de la trama rusa de Robert Mueller, como la defensa pedían que no recibiera pena de prisión y eso es lo que se esperaba que decretara el juez federal de su caso, Emmet Sullivan. Pero esa no fue la postura del magistrado, que fue muy duro con Flynn y le advirtió de que si le imponía una sentencia había posibilidades de que no se librase de la cárcel.

El juez ofreció a Flynn que solicitara un retraso de su sentencia y que utilizara el nuevo plazo para convencerle más de que su cooperación con la fiscalía es sustantiva para no ser condenado a prisión.

Sullivan repasó las actividades de Flynn que le han llevado delante de la justicia, como haber trabajado para conseguir objetivos del Gobierno de Turquía en EE.UU. en 2016, el año de la campaña presidencial de Trump, o los contactos que tuvo con Rusia en el periodo de transición entre la victoria del candidato republicano y su investidura. Fue sobre el contenido de esas conversaciones cuando mintió al FBI -también a su propio Gobierno, como al vicepresidente Mike Pence- y lo que le llevó a su dimisión y a su imputación por parte de Mueller.

Advertencia inesperada
El juez le acusó de actuar como «un agente no registrado de un país extranjero, mientras servía como asesor de seguridad nacional para el presidente de EE.UU», una afirmación de la que Sullivan se tuvo que retractar después, ya que Flynn todavía no era parte del Gobierno cuando eso sucedió. Sullivan fue muy agresivo con el acusado: apuntando a la bandera de EE.UU. que preside su juzgado, le dijo que sus actividades ilegales para gobiernos extranjeros «socavan todo lo que representa esta bandera. Podría decirse que vendiste a tu país».

La gravedad de los delitos le llevó a hacer una advertencia a Flynn que ni la fiscalía ni la defensa esperaban: «No le puedo asegurar, si procedemos hoy, que no reciba una sentencia de cárcel».

Los problemático para Flynn es que todo apuntaba a que ya había agotado su cooperación por la fiscalía; es precisamente la razón por la que la acusación ya había pedido que se produjera la sentencia, con la recomendación de que no significara prisión. El fiscal Brandon Van Grack le dijo a Sullivan que es posible que Flynn pueda aportar algo más de información sobre la trama rusa, pero que la fiscalía había pedido que se impusiera la sentencia porque «la gran mayoría» de la cooperación que podía dar Flynn ya se había producido.

La vista fue un revés duro para Flynn. Además de comprobar que la pena de prisión no está descartado, tuvo que retractarse de su alegación de que el FBI le engañó porque no le avisó de que mentir en un interrogatorio era un crimen, lo que han utilizado sus defensores para retratarlo como una víctima dentro de la persecución a Trump y a su Gobierno. El acusado cambió la versión y aseguró que sí era consciente de que era un crimen.Original Article


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