0

Por un día, el ministro alemán de Economía, el socialdemócrata (SPD) Hubertus Heil, tomará el papel de Sussane Holtkote, que trabaja como limpiadora en un hospital. Así lo prometió anoche en el programa de la televisión pública ARD «Hart aber fair» (Duro pero justo), que trataba en esta edición sobre las pensiones de jubilación y llevaba por subtítulo «¿Respeto a los jubilados o regalo electoral?». Ambos coincidieron allí en el debate, en el que el ministro defendía un nuevo concepto de su partido denominado Respektrente y que costaría miles de millones de las arcas públicas. Holtkote estaba de acuerdo y calculaba que su propia pensión, con los cambios que propone el ministro, aumentaría desde los 715 euros mensuales hasta los 1.202 euros mensuales el día que se jubile. Aunque también hacía sus propias aportaciones al debate, afirmando por ejemplo que «lo mejor sería que tuviéramos buenos salarios y así podríamos hacer buenas contribuciones al sistema de pensiones, además de tener nuestro propio fondo de pensiones, cosas que no suceden con unos ingresos tan bajos, que nos obligan a depender del Estado».

En contra se manifestaron, en la ronda de intervenciones, el diputado liberal Johannes Vogel (FDP), que calificaba la propuesta de «insostenible», y el jefe de redacción de la revista Cicero, Christof Schwennicke, que habló de una «alarmante deriva populista del SPD», a pesar de que todavía no había llegado el clímax del programa. Llegados a la última sección, denominada «Quién con quién» y en la que el programa sugiere a los invitados que intercambien su vida por un día, como una vía para comprender mejor la posición de quienes piensan de forma diferente. Heil prometió que asumirá por un día las funciones de la limpiadora y la invitó a asistir a una de las reuniones del consejo de ministros de Merkel.

Esta incursión de la socialdemocracia alemana en el fangoso mundo del reality show está enmarcada en la difusión de una nueva estrategia que el SPD pone en marcha después de meses y meses cayendo en las encuestas. Sobre la mesa, un nuevo documento político con el que da un giro a la izquierda y busca reunificar a sus divididas filas, enfrentadas entre quienes defienden el status quo y quienes claman por el abandono de la gran coalición con Merkel. Bajo el título Un nuevo Estado social para una nueva era, el SPD se propone en 15 folios pasar página de las polémicas reformas del mercado de trabajo, la llamada Agenda 2010 que puso en marcha el excanciller Gerhard Schröder, y regresar a las esencias del partido. «Podemos decir que no se trata solo de un cambio de apariencia, queremos dejar atrás la etapa Hartz IV», ha dicho la presidenta del partido, Andrea Nahles, en alusión al programa de reformas de Schröder que reestructuró y redujo las prestaciones de empleo desde 2005.

«Trabajo, solidaridad y humanidad» son las claves de esta búsqueda de nueva orientación, tras varias legislaturas de gran coalición que han desdibujado el perfil del partido ante los votantes. Entre otras medidas, promete un incremento de las pensiones más bajas, que incluya un reconocimiento de la vida laboral, una subida del salario mínimo de 9 a 12 euros y una extensión del seguro de desempleo en ciertos supuestos. En definitiva, convertir los beneficios del Estado de bienestar en derechos sociales que pertenecen a los ciudadanos, quienes poseen esos derechos y «no son suplicantes», en palabras de Nahles.

Las encuestas
Las encuestas dicen que, de celebrarse hoy las elecciones, apenas un 14,5% de los electores votarían al SPD, superado por Los Verdes y cerca en algunos de los Bundesländer de los datos del partido antieuropeo y antiextranjeros Alternativa para Alemania (AfD). «La visibilidad de las nuevas propuestas socialdemócratas depende de estrategias de comunicación que han de emprender caminos nuevos y acordes con los tiempos en los que vivimos», explican fuentes de la Casa Willy Brandt en justificación del «Reina por un día» con el que el ministro Heil pretender llevar sus propuestas a una gran parte del electorado.

En efecto, el barómetro del populismo de 2018, una medición encargada por la Fundación Bertelsmann, ha dejado claro que la simpatía por las ideas populistas en Alemania sigue aumentando, sobre todo en los votantes de partidos de centro. Una de cada ocho personas con derecho a voto que si sitúan en el centro político en este país confiesa que sintoniza con proclamas populistas, mientras que en 2017 eran una de cada nueva. La encuesta llevada a cabo el por el instituto demoscópico Infratest Dimap señala que un 59% de los alemanes se sienten satisfechos con los partidos convencionales, frente al 68% del año anterior, datos que llaman a los partidos a acomodar sus estrategias para hacerlas más efectivas y a adentrarse en terrenos todavía inexplorados, como el hecho de adentrarse en formatos televisivos hasta ahora vetados a la política y cuyas consecuencias son impredecibles.Original Article


Like it? Share with your friends!

0
admin

0 Comments